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| Foto: Perú.com |
El último domingo, un programa dominical presentó la delicada investigación contra Joaquín Ramírez, el Congresista de Fuerza Popular, quien -según una denuncia periodística- es investigado por la agencia antidrogas norteamericana (DEA), debido a que habría un audio presentado por un piloto comercial peruano residente en Miami, donde el Congresista Fujimorista le confiesa que ‘La China’ (Keiko Fujimori) le entregó quince millones de dólares para ‘lavarlos’ en la compra de grifos locales.
La candidata presidencial comete un gran error al respaldar al Congresista Fujimorista, un personaje que tiene graves denuncias referentes a los delitos de lavado de activos, inclusive en el 2014, la Procuradora Julia Príncipe pidió que se levante su inmunidad parlamentaria para someterlo a investigación. Precisamente, Keiko Fujimori debería dar una imagen diferente al de su padre, quien no dudó en proteger a sus aliados que eran denunciados por corrupción o narcotráfico. Esto demuestra que la candidata presidencial no se ha desligado por completo de la sombra del Fujimorismo de los 90´ que causó tanto daño al país, además de repetir que esto corresponde a una “guerra sucia” iniciada por sus opositores. Cabe señalar que la DEA es un organismo autónomo que no responde a los intereses de una persona natural o un grupo determinado de personas, como insinúa la candidata.
Por otro lado; Pedro Pablo Kuczynski aún mantiene problemas dentro de su grupo político que no se ha logrado consolidar y sigue perdurando el concepto que su partido es una asociación de independientes. Las constantes confrontaciones entre sus miembros debilita su institucionalidad, además hace algunas semanas la candidata a la segunda vicepresidencia, Mercedes Aráoz confirmó que aún no es militante de la organización. ¿Cómo es posible que la candidata a un puesto sumamente relevante aún continúe como invitada de un partido político? Sólo en el Perú.
