miércoles, 4 de julio de 2018

El espíritu hedonista de Dorian Gray



Este libro es una novela que nace como reacción a la fantasía y al idealismo del romanticismo que se dio en Francia a finales del siglo XIX  y que defiende la teoría relativa a  la filosofía estética, que promulga la idea del «arte por el arte»



Por Luigui Torres


El retrato de Dorian Gray es un libro romántico del siglo XIX. Afloran en sus líneas la complejidad de un hombre, y cómo puede desarrollarse su vida, entre las penas y alegrías, con una honestidad brutal, causante de la admiración y el recelo en otros.

Dorian encarna la figura de un muchacho triunfante: figura espigada, de rostro angelical, querido por todos y siempre teniendo algo importante que difundir. Resbalan en esta obra de pasajes que identifican conductas del hombre, sea hablando de la puntualidad, las dimensiones del amor primarioso, la personalidad esnobista, las relaciones personales y la minimización de lo moral para preservar una integridad.

En este libro se encuentra las paradojas y frases filosóficas, en primer lugar podemos citar cuando ‘Lord Henry Wotton´ le dice a Dorian que "Todo retrato pintado con sentimiento es un retrato del artista, no del modelo. El modelo no es más que el accidente, la ocasión”. No es él lo que el pintor revela, es más bien el pintor el que, sobre la tela coloreada, se revela a sí mismo.

"Una obra cumbre de la literatura hedonista"

Encontramos en el protagonista al joven y bello que guardamos en nuestro subconsciente. En más de una ocasión hemos prolongado reuniones por que no nos hemos visto agradables frente al espejo, o roto el corazón de alguien por un disgusto banal, o sentido la atracción de todos cuando resaltamos en una cualidad inalcanzable para ellos.

Recorrer las páginas de Dorian Gray es conocer a Wilde, libre y eternamente joven, sin temor a reprimir nuestros sentimientos con fin de quedar bien. Su temática nos habla sobre la efímera juventud, y señala que puedes optar por vivir al máximo, aunque tenga consecuencias en el alma, sin embargo, en uno de los capítulos, en específico el once, son páginas de relleno, como conversaciones que no van al caso y la explicación de un tema, titulada ‘La joya’, que se dedican en explicar.

Los personajes, cada uno está estructurado de un tópico, como Basil, el pintor que adora el arte y la belleza, o la pobre madre de Sybil que estaba deseando que su hija y Dorian se casasen para que cambiase su vida, o Lord Henry que enseña lo que es el espíritu hedonista, vanidoso y manipulador.

En conclusión, es una obra cumbre de la literatura hedonista (que busca el placer) y se refleja en los capítulos cinco y seis donde conoce a su amada y queda maravillado por su amigo el filósofo. Es un libro, como diría el mismo Wilde, delicioso.

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